sábado, 18 de agosto de 2012

Eres.

Hacía tiempo que no pasabas por aquí. Tanto que había decidido cambiar por fin tu decoración. Ya sabes, olvidarme de tus recuerdos sustituyéndolos por fotos nuevas, dejar a un lado tus manías y empezar a acostumbrarme a mi rutina. Pero no puedo. Eres imposible, y cuando menos me lo espero apareces.
Anoche sin más, mientras dormía pensé en ti. Sí, pensé, porque no estoy segura de si fue un sueño o una pesadilla. Simplemente sin que yo lo pidiera apareciste, y revolviste todo de nuevo. Siempre fuiste experto en desordenar mi propio caos.
Tengo que confesarte que he estado bien sin ti. Ya ves, no es tan difícil. Pensé en ti como uno de esos granitos de arena que cada día veía el mar arrastrar, y fue fácil no pensarte.
Ya sabes, soy un desastre y siento no tener nunca las cosas claras, no saber nunca lo que quiero, no estar segura nunca del todo, no atreverme, no arriesgarme, no tenerte.
Pero el mar se llevó más que tu recuerdo con él, se llevó mis ganas de ti. No, no es pasar página, ni re decorarla, es sólo que echando cuentas, seamos sinceros, tú siempre me diste todo y te conformaste con la reciprocidad, ahora yo me he cansado de darte tanto gratis.
Quiero que aprendas a echarme de menos antes de que yo aprenda a echarte de más. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario