miércoles, 28 de marzo de 2012

Mí prioridad, no eres tú.

Una, dos, tres...
Tiemblo y no quiero volver a mirar ese nombre en la pequeña pantalla. Cada gesto es una cuchilla que rasga mi piel, que oxida mi disposición. Y sus pasos a la habitación que dejó amueblada con todas sus caricias, vuelve a estar iluminada. Me reta a jugar en su tablero.
Jura, perjura, que su mano abierta es, al fin, firme. Preparada para coger la mía y llevarme a una luna de miel perpetua. Pero su dulzura ya no embelesa, ya no cautiva; sólo empalaga. La confianza a día de hoy sólo es un chiste malo.. qué triste. Mi vida está cogida con alfileres, tan quebradiza como los copos de nieve. Y sé, tan segura como que el fin está en la muerte, que sus zarandeos echarían abajo mi endeble estabilidad. Nunca se debió convertir en necesidad, no es sano, no es cuerdo.
La electricidad rezuma, se vuelve estática. Como el preludio de una gran resolución.
Vuelve a sonar el zumbido de su incansable tenacidad.
Una, dos...
Pero no habrá tres, está vez no.
Apago nuestro canal de comunicación, apago mi capacidad de decisión y apago (¿qué más da?) su sistema infalible de embaucarme. Hoy es día de extraviarse, de romper círculos viciosos, de.. reír. ¿Mañana? Tendré 24 horas para decidir si arrepentirme, si huir, si correr a sus brazos o volver a sonreír,porque no sé si lo sabes pero.. Me sienta bien eso, eso de ser feliz. Y por el momento esa va a ser mi búsqueda, mi prioridad.
Apago la tristeza, enciendo la música y que el ritmo se lleve mi funeral.

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