No se muy bien cuando empezó todo esto, quizá fue mucho antes de los que
pensamos. Lo que sí se bien es cuando terminó. Fue justo en el momento
que me di cuenta que tú no me querías, que por mucho que lo dijeras tus
actos te delataban. No te echo la culpa a ti, se de sobra que fue mía,
simplemente, por confiar en alguien que ya me la había jugado varias
veces. ¿Mi excusa? Se llama amor. No pretendo que justifique todo, pero
si gran parte de todo esto. Porque yo estaba ciega, solo veía a la
persona que creía que eras y no a la que eras realmente. Me enamoré de
una simple ilusión y el precio que me toca pagar es este, sin peros. Lo
único bueno que saco de todo esto es que ahora si soy capaz de decir "te
quise" en lugar de "te quiero", solo por este motivo ha valido la pena
las miles de lágrimas y las miles de veces que he caído.
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