Para enseñarte que caerse no es tan malo, siempre que te vuelvas a
levantar. Para obligarte a comerte el mundo en los peores días y para
comérselo contigo en los mejores. Está para hacer locuras, para seguir
al buenorro y reír hasta llorar. Está para ver una
película una tarde de lluvia. Está para reirse de tus bailes, y bailar
contigo, para crear las canciones más ridículas. Está para entenderte, entendernos, riendo, cantando, llorando o
incluso con lenguaje de signos. Entendernos tan perfectamente que
acabaremos diciendo la misma frase a la vez. Está para sacarte la mejor
sonrisa, esa sonrisa que pronto se convierte en una carcajada, una de
esas carcajadas en las que sueltas todo el aire de golpe, y después
respiras.
Que las horas se convierten en minutos con ella cerca, que podremos crear la mayor tontería, la parida más grande jamás vista, y acto seguido, volver a reír hasta que nos duela la mandíbula. Porque a ella le debo mis mejores momentos. Porque ella es mi mejor amiga, y eso nadie lo va a cambiar.
Que las horas se convierten en minutos con ella cerca, que podremos crear la mayor tontería, la parida más grande jamás vista, y acto seguido, volver a reír hasta que nos duela la mandíbula. Porque a ella le debo mis mejores momentos. Porque ella es mi mejor amiga, y eso nadie lo va a cambiar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario