viernes, 6 de julio de 2012

Querer, no poder.

Querer y no poder, algo que me atrevería a decir, que la mayoría de la gente hemos pronunciado en mas de una ocasión a lo largo de nuestras vidas, se puede querer de muchas maneras, y de todas ellas no poder.
Desde pequeños todos, o casi todos, hemos querido que nos comprasen el juguete de moda, ese que todos tus amigos tienen y que tu por desgracia no, y es que ahí está la cuestión, lo quieres con todas tus ganas, pero no puedes tenerlo, ya sea porque te portaste mal o por cualquier otro motivo.
Según vamos creciendo esos juguetes van desapareciendo, y van apareciendo los sentimientos, al principio, sientes que el niño que tienes a tu lado, es guapo, muy guapo, pero nada más; van pasando los días, y sin saber por que ese niño es aún más guapo si cabe, y de repente, un día sientes algo en la barriga que nunca antes habías sentido, pero que sin saber el porque, lo irás sintiendo durante mucho tiempo, intentas comprenderlo, pero es imposible, y es entonces cuando en el patio del colegio, escuchas a unas chicas más mayores que tú, que les pasa lo mismo, y lo califican como el amor, ni tú misma puedes creértelo. 

Te vas haciendo mayor, y comprender que sí, que es amor, que ese cosquilleo se a echo una rutina cuando tus ojos se clavan en los suyos. Llega el día en el que te das cuenta, y sabes que le quieres, que sientes lo que nunca antes habías sentido, que amas a ese niño, ahora no tan niño, con el que desde muy pequeña has compartido columpio, pelota, y ahora compartes sonrisas y palabras, pero no puedes, y no puedes porque no tienes valor suficiente para decirle lo que sientes, que le amos. Quieres a tu amigo de la infancia, le quieres como mucho más que tu amigo, pero no puedes tener sus besos, sus caricias, no puedes tenerle.

Y sigue pasando el tiempo, superas tu amor de la infancia y no tan infancia, y te das cuenta, de que "se te ha pasado el arroz" que ya no eres una niña, ni una chica, eres mayor, tienes hijos, e incluso nietos, y quieres, deseas volver a ser adolescente, y disfrutar lo que un día no pudiste, pero ya es tarde; quieres, pero no puedes.

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