domingo, 11 de marzo de 2012

Tán lejos_

Las luces de una ciudad prohibida iluminan la poca esperanza que aun me queda. La humedad cubre las calles conforme la noche se acerca silenciosa. Aquí, en medio de la nada, todo me recuerda a ti. Las olas del mar borran pisadas, pero nunca sentimientos. Mis manos agarran puñados de arena...arena que se escapa, como antes solías hacer tu. La vida se esfuma, el cielo se apaga y tu no estás a mi lado. Ahora las nubes están demasiado altas como para volar por encima de ellas y los días son muy frios como para encontrar calor en otros abrazos. El viento hace volar la imaginación y se la lleva lejos, muy lejos, a tu lado. Todo es triste y gris, y a mi no me queda otro consuelo que el recuerdo. Poco a poco se encienden las luces en el universo y se que tu también estás como yo, sentado a la orilla de un mar sin alma. Quiero que vuelvas, te echo de menos, pero sé que no puedes, que solamente puedo esperarte. Por mucho que te busque por esta ciudad no vas a aparecer, tan solo lo harás de noche en mis sueños. Tampoco apareceras aunque grite tu nombre con todas mis fuerzas. Tu ya no puedes oirme. Estoy de rodillas ante tu recuerdo suplicando un minuto más de felicidad contigo, pero sé que no me lo concederá nadie. Ya no me cantarás canciones antes de dormir ni yo te leeré mis poesias. Ya no habrá mas noches en vela mirando las estrellas ni sonriéndole a la Luna. Pero estés donde estés, sé que puedes leer lo que en este triste día de Marzo te escribo, porque mientas mis palabras vayan destinadas a ti, seguirás presente en cualquier rincon de mi alma.

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