Cada tic-tac de ese maldito reloj colgado en la pared es más doloroso; cada segundo que contemplo inerte y veo que no apareces es más desolador; con cada milésima de tiempo que se derrama como si fuese la peor de las condenas es más grande el sacrificio; cada vez que cierro los ojos y los vuelvo abrir para contemplar que apenas no ha pasado el tiempo es aun más dañino y esque ¡malditos todos los relojes que me recuerdan constantemente que no voy a tenerte más entre mis brazos!.

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