viernes, 13 de abril de 2012

No llegué a tiempo.

No llegué a tiempo. Y en el fondo siempre lo supe. Llegué tarde, cuando ya estabas perdido. Cuando ya estabas loco por ella y no había nada que hacer para sacarte de sus brazos.
Y cada fibra de mi ser desearía no necesitarte en mi vida. Dejar de luchar una y otra vez por ti y tu corazón cuando sé que ya ni si quiera te pertenece a ti. Lo tiene ella, guardado en un cajón bajo llave, pero no porque lo quiera, si no porque no quiere que lo vuelvas a tener tú.
Y te juro que no hay cosa que más desee en este maldito universo que dejar de amarte como lo hago. Quisiera que se desprendiera todo el rastro que quede de ti de mi piel. No desear esos besos como los deseo y poder ser feliz sin tres llamadas tuyas al día.
Pero te juro que no puedo, y si después de tantas decepciones, lágrimas, dolor y palabras bonitas que ya no se sienten igual que el primer día; todavía no he conseguido superarte, sólo me queda esperar que lo hagas tú.
 Por favor acaba con esta puta agonía como ya lo has hecho otras veces pero esta vez de verdad. Esta vez para no volver a recaer. Para conseguir sacarte de mi vida como a la droga que eres y de la que me tengo que desenganchar antes de que mi corazón diga tu nombre por tercera vez y tu lo rechaces de nuevo porque no soy suficiente. Nunca lo he sido, porque no soy ella. Soy la chica de tus sueños, no la que te los roba. 

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