Eran esas ganas de rozar sus labios lo que tanto me caracterizaba; esas
caricias marchitadas por el paso de los años que se han ido quedando
embotelladas en las esperanzas volátiles de mis ilusiones. Esos sueños
arropados bajo las sábanas, vagabundos de las maltrechas situaciones que
siempre nos han separado y esos besos nunca dados. Eran esas ansias de
compartir el mismo techo solo por el simple hecho de sentir su calor en
los poros de mi cuerpo. Se perdieron esas ganas de decir "te quiero" por
los entierros forzosos de un amor cuyo destino conociamos desde un
principio, esa caída, ese maldito precipicio. Eran esas manos grandes,
adictas a mi piel, las que siempre quise poseer y nunca pudo ser. Eran
esas fotos que nunca llegamos a hacernos y el paseo cojidos de la mano
que tanto tiempo estubimos esperando. Era el fuego de esa noche de
pasión que un dia nos habíamos prometido y que jamás llegó..
No hay comentarios:
Publicar un comentario