Y la gente preguntaba si acaso me dolía, y yo para mis adentros, me
repetía, ¿pero como no iba a doler su ausencia? si el olor de su ropa
sigue impregnada en el armario, su perfume en las paredes, el eco de su
risa en los interminables pasillos de la casa, su pintalabios en el
baño, su malhumor adherido a las sábanas de su cama con ese hueco inerte
y vacío y sus fotos decorando paredes desteñidas. Es un dolor que se
agrupa en los costados de mi cuerpo, que me aprieta la garganta cada vez
un poco más fuerte, que me deja sin apenas aliento para continuar con
vida, que se ajusta con desdén a los laterales de mis entrañas, que deja
los silencios llenos de ruido. Como no iba a sentir esa infinita
tristeza. Como iba a evitar que mis tímidas lágrimas salieran
desparramadas como auténticas salvajes si ha sido el "hasta luego" más
triste y desolador que jamás he pronunciado. Como iba a esquivar
recuerdos si por ahora es lo único que conservo..
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