Solemos decir: volvamos a empezar. ¿Volvamos a empezar a qué? ¿A
discutir?, ¿a mentir?. Podemos volver a vivir el primer beso, el primer
paseo, la primera partida al billar o a las cartas, el primer baño en la
playa, la primera película, la primera canción, el primer abrazo, el
primer: estaré aquí siempre, la primera vez que salimos corriendo
dejando el orgullo atrás; el primer perdón, la primera risa contagiosa ... Aunque no estaré dispuesta a vivir de nuevo los
gritos, las discusiones, los celos, los "hasta luego tía", los
"olvídame", los "no seguiré detrás tuya", los remordimientos de
conciencia, los llantos, los "no te hablo, no te ruego", las mentiras...
No, no estaré dispuesta a aguantar nada de eso, no estaré dispuesto a
aguantar más falsas promesas, más falsos "te quiero".
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