...empezaré a pensar como será vivir sin ti,
si podría aprender a sonreír sin tus ojos clavados, observándome como
un entrañable ilusionado por tener al lado a "su niña". Escucharé la
lista de canciones que tengo para cuando me levanto "ñoña", e intentaré
no sentir cosas que me recuerden a tu persona. Saldré a la calle y
andaré sin rumbo, simplemente seguiré la velocidad que cojan mis piernas
que guiadas por mi mente las conducen a acelerar el paso... como si así
el recuerdo del pasado se fuera alejando poquito a poco, algo más. No
pensaré que si giro mi cabeza en este instante, las fuerzas del destino
habrán hecho que tu estés en la acera de enfrente y que sin mirar la
carretera corra hacia tu lado sin pensar en las consecuencias. Empezaré a
engañarme y pensar que no necesito a nadie. Que puedo vivir
perfectamente sola. Que nadie conseguirá volver a hacerme llorar. Que no
tendré que volver a fingir que sonrío. Que estoy feliz. Y quizás si
empezamos por el final, acabaremos por valorar mejor los buenos momentos
que pasemos juntos. Quizás no duela tanto quererte. Entonces puede que
valoremos más la compañía del otro. Puede que aprendamos más de los
silencios que escuchemos que de las palabras que ignoremos. Quizás los
abrazos que nos demos serán más intensos, más piel con piel. Más caricia
tras caricia. Seremos dueños de nosotros mismos. Haremos lo que
sentimos, en el momento que lo sentimos y como lo creamos conveniente.
No renunciaremos a nosotros mismos. Seremos fieles a nuestros
principios. Puede que vivamos más el momento, que dure lo que dure, para
nosotros será eterno. Aprenderemos a vivir en la soledad, pero
manteniendo el recuerdo del ayer. Aprenderemos a mirarnos a los ojos y
ver cada día una luz diferente.
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