martes, 24 de julio de 2012
Voy a seguir sintiéndote.
Necesito que vuelvas a escribirme algo, a hablarme con una mirada.
Necesito que vulevas a prometerme que el mundo no está vacío. Necesito
volver a escucharte decir algunas palabras, me da igual lo que quieras
decir, me da igual que me hables de las cortinas blancas del salón, de
una habitación de la que no te gusta el color, de el viento de
levante... Pues decirme lo que quieras, me da igual que me hables de
fantasía, de orcos, de hadas y de duendes. De esas historias fantásticas
que te gustan. Háblame de globos sobrevolando un pequeño pueblo de
casas viejs y cuidadas, llenando el cielo de colores, haciendo pensar
que tampoco está vacío. Háblame otra vez de tus hobbies, háblame de lo
mucho que te gusta el mar, o de toda esa adrenalina que fluye por tu
cuerpo al hacer una carrera. Dame razones para creer que algún día, en
el mismo momento, los dos estaremos mirando al cielo pensando que es lo
único que nos une. Dame razones para creer que te vas a acordar de que
estoy aquí, de que sigo aquí. Dame razones para encontrar la sonrisa
escondida en el viento de levane, para que me guste el color de una
habitación verde y lila, dame razones para que dejen de gustarme las
cortinas blancas del salón. Pero no me des razones para ver un avión
volando en el cielo y no desear cogerlo para ir hasta donde quiera que
estés, no me des razones para querer olvidarte, no me des razones para
querer cambiarte. No me des razones porque sabes que me cuesta mucho
asimilar que, tal vez, sin ti el mundo sí esté vacío. Y es que me da
igual dónde estés, bajo tierra o a muchos kilómetros sobre mi cabeza, me
da igual que estés solo en mi corazón, me da igual que no estés a mi
lado, ni a cinco metros, ni en ninguna parte donde pueda verte. Porque
voy a seguir queríendote, porque voy a seguir sintiéndote.
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